Un Rey con Corona. Los vientos solares

Para saber qué motiva los vientos solares, primero es necesario conocer un poco la estructura del sol.

El sol como estrella, puede definirse como un inmenso reactor de fusión termonuclear. Desde hace 4.500 millones de años transforma el hidrógeno en helio, lo que produce una tremenda cantidad de energía en forma de luz y calor. Se estima que su núcleo incandescente supera los quince millones de grados, y la presión vale cien mil millones de veces la de la superficie de la Tierra.

LA CORONA SOLAR

En artículos posteriores probablemente hablemos más de la estructura solar, pero aquí nos basta con saber que hemos de diferenciar entre la materia que forma la propia estrella, que al final son diferentes átomos formados por protones, neutrones y nubes electrónicas, y la materia que forma lo que se denomina corona solar, que es un plasma.

La Corona Solar durante un eclipse en Francia (1999)
La Corona Solar durante un eclipse en Francia (1999)

En la materia que forma el sol como estrella, la temperatura va descendiendo desde su núcleo hasta la superficie, dando lugar a una temperatura superficial de “sólo” 5800ºK.

La corona solar sin embargo es una especie de gran envoltura que rodea al sol extendiéndose, se calcula, que hasta un millón de kilómetros desde su superficie. Podría pensarse que la temperatura va descendiendo a lo largo de la corona solar, pero el dato curioso es que no es así. A diferencia de la temperatura superficial, la temperatura en la corona puede alcanzar los dos millones de grados, dando lugar a un gran horno en el que las colisiones “arrancan” los electrones de sus átomos. Por ejemplo, el el hierro ha perdido hasta catorce de sus electrones a esta temperatura. Estos electrones libres desordenados están en colisión constante y producen lo que denominamos un gas ionizado o plasma neutro, a gran escala sin carga eléctrica, pero que conforma un material superconductor.

La luz de la corona solar es de menor intensidad que la producida por la propia estrella y es invisible a simple vista, precisamente porque está escondida por la luz que radia el sol. Pero como vemos en la fotografía, es visible en un eclipse solar.

BURBUJAS MAGNÉTICAS

Para introducir las burbujas magnéticas, hemos de hablar primero de las manchas solares.

Las manchas solares son pequeñas zonas oscuras observables a simple vista sobre el sol. Se tiene constancia de que fueron observadas por primera vez por astrónomos chinos hacia el año 28 a.C. Se comprobó que aparecían, desaparecían, se movían y cambiaban de tamaño. Galileo Galilei en el siglo XVII, a través de su telescopio, fue otro estudioso de la aparición de estas manchas solares (la rotación de las mismas le llevó a pensar que si el Sol rotaba, por qué no lo haría La Tierra, pero eso es otro tema).

Incluso, desde hace 400 años, se ha tratado de registrar un histórico de las manchas solares observadas en el sol. Pero el primero que asoció las manchas al magnetismo solar fue George E. Hale en 1908. El registro de la actividad solar a lo largo de estos años ha venido a determinar que este magnetismo es cíclico, y parece ser que se repite con período de 11 años.

Magnetismo solar
Magnetismo solar

El magnetismo en el sol continúa estudiándose y resulta ser bastante complejo, pero se sabe que a consecuencia de este magnetismo, en la corona solar, este gas ionizado del que hablábamos, se agrupa formando unas burbujas:

Burbuja solar
Burbuja solar

La NASA ya nos ofrece imágenes de la formación de estas burbujas:

Cuando se rompe una burbuja magnética, más de mil millones de toneladas de materia pueden ser expulsadas en varias horas. A veces el período de actividad solar puede llegar a alcanzar los dos días. Algunos hablan de tormentas solares.

EL VIENTO SOLAR

Estas eyecciones de la materia contenida en las burbujas magnéticas son las responsables de la formación del viento solar. Este viento ionizado viaja con una velocidad que empieza a 400 km/s hasta alcanzar los 800 km/s. La onda expansiva crea, en el espacio interestelar, una gigantesca cavidad de casi 100 unidades astronómicas (15 mil millones de kilómetros). Eso se llama la heliosfera y se extiende mucho más allá de la órbita de Plutón. Este viento solar, dada su velocidad, alcanza la Tierra después de 2.5 o 5 días.

Con respecto al magnetismo solar, os recomiendo que leáis este artículo:

http://cuentos-cuanticos.com/2012/12/23/magnetismo-solar/

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